viernes, enero 31

Cambios


Este año comenzó extrañamente con una decisión que en parte siento mía y en parte siento como si alguien más hubiera decidido por mí.

Muchas cosas pasaron, y el año anterior fue muchas cosas menos lo que había imaginado el enero pasado, en realidad ni siquiera recuerdo que era lo que había deseado en aquellos momentos, estaba totalmente sumergida en otra realidad, en otra vida, en otro mundo, y lo único que deseaba era lo que en esos momentos tenia, no me hacia falta mas.

He tomado la decisión que en algún momento tenia que tomar, ya hubiera sido para bien o para mal.
Con esta decisión, vendrás actitudes que serán coherentes con ella, conmigo… un cambio más, aun aprendizaje más, un salto más, un día más, la llegada a un mundo que quizá no me había atrevido a explorar.

Se avecinan días de cambios resplandecientes y he de vivirlos sola, sin la persona que me acompaño en el camino en los últimos años.

Mi corazón late fuerte a la expectativa del futuro que se muestra brillante y atrayente… he de seguir mi camino, sin prisa, pero perseverante caminando al frente y sin mirar atrás encontrar así mi verdadero ser, con mi mente llena de las enseñanzas que aprendí, de las plateadas lunas, de las tintineantes estrellas, de las lluvias que volverán y con ellas bellos recuerdos.

Se separara mi alma de ti, dejando tras si, solo la persona que necesitas…
No eres tú, no soy yo, fuimos ambos, fue el destino…




Batalla Humana

Yo no soy el vencido. Mi alma late.
Volví a la carga con vigor potente
Y trabajaron corazón y mente
En la lucha en que el mísero se abate.

En mi corcel herido, el acicate
Hundí con rabia, con vigor vehemente.
He caído por fin, pero de frente
Me revuelco en las iras del combate.

Y no soy un vencido en la pelea;
Donde rugen el odio y la venganza
Mi espíritu hecho antorcha parpadea;

Todo lo noble mi ambición alcanza
Y en los revueltos campos de la idea
Aun levanto mi escudo: ¡mi esperanza!

               (Mientras llueve…
                       Fernando Celada.)

martes, enero 7

Casa de los espejos


A veces me desconozco, escucho mi voz pero pareciera que no soy yo
A veces me desconozco.

Como me comporto, como soy cuando estoy sola, 
o como soy cuando estoy con alguien más.

Es como entrar a la casa de los espejos y ver reflejos que se parecen a mi
pero que en realidad no soy yo... es una imagen distorsionada de mi realidad, 
de mi verdadero ser...

Contigo sentía que podía ser
quien en realidad soy, 
y ahora siento 
que volví al pasillo donde solo veía imágenes
distorsionadas y borrosas de mi...


Extraño sentirme como me sentía cuando estabas a mi lado.

lunes, diciembre 2

Día esperado


Camila había esperado ansiosa la carta que Renato le mandaría, él le había avisado con meses de antelación, pero por cuestiones ajenas a él no había podido mandar aquel escrito tan esperado.

Aquel día Camila había salido apresurada rumbo al trabajo, paso rápido a una tienda, compro pan dulce y un yogurt, sacudios su falda quitando las arrugas que se habían formado mientras venía sentada en la combi, era temprano aún, pero tenia la costumbre de caminar de prisa sin motivo aparente, esperaba que llegara la tarde para revisar su correo y ver si había llegado lo que tanto esperaba.

Cuando llegó al trabajo, una compañera le aviso que las computadoras estaban fuera de servicio y que debería ir a un ciber que que se encontraba a la vuelta de la esquina para imprimir unos documentos que la jefa le había mandado 

   - Por favor, podrías ir tu, necesitare unas cosas para la presentación dentro de una rato y si voy yo, seguro me retrasare - le pidió su compañera tomándole las manos 
   - Esta bien, no tardo - 

Encaminada hacia el ciber, platicaba mentalmente con su corazón
    - Tranquilízate, pronto llegara, pronto - 

Se sentó en la primera computadora que encontró, y abrió su correo, el primero documento en la lista era el de Renato, su corazón se acelero, no podía imaginar el contenido de aquel documento, no sabía si sería algo que sería bueno o si sería malo, debía leerlo, pensó en leerlo en línea, pero al final se decidió a imprimirlo para poder leerlo con las hojas en sus manos.

   - Te puedo mandar a imprimir - 
   - Claro -

Le entregaron las hojas, era cinco, no se decidía a leerlas ahí, salir a leerlas, leerlas en casa o alguna otra opción, así que comenzó a leerlas ahí mismo, sentada frente a la computadora, se decía a sí misma que si había mucha gente no se atrevería a llorar, por más sensible que aquel escrito la pusiera, pero conforme iba avanzando en la lectura, sintió como sus mejillas se calentaban y sus ojos tenían la clara intención de desbordarse en lagrimas de un momento a otro.

Decidió salir del establecimiento, cerro todo como precaución y salio para sentarse en una banca de un parque, en cuanto se sentó y retomo la lectura, sus ojos se anegaron en lagrimas y siguió leyendo entre sonrisas y lagrimas, su corazón se enternecía y desprendía a todo su cuerpo una especie de calor, esa calidez que sentía cuando Renato estaba abrazándola, sentía en momentos que de la carta se desprendían las palabras como si él estuviera abrazándola susurrándole al oído.

La mano hizo de pañuelo, sus ojos no dejaban de brillar por las perlas que brotaban de ellos; la gente pasaba, la miraban extraño, pero a ella no le importaba, podría ser que había entrado a una de las muchas realidades alternas que creo junto a él y que no le importara nada más.  Leyó las ultimas palabras, que le trajeron recuerdos de aquel día hacia unos meses cuando habían decidido tomar caminos distintos sin perder la comunicación a la distancia... "Cual tu imagen pasa por mis sueños, así la mía, amor, por los tuyos pase... hasta que tú así lo quieras.      Renato"

Y siguió llorando un rato más, sentada en esa banca, de aquel parque, aquel día de finales de otoño...